Merece la pena porque, además de ser obligatorio, el seguro de moto te protege a ti y a tu moto frente a accidentes y gastos que de otro modo pagarías de tu bolsillo.
La parte obligatoria, la responsabilidad civil, cubre los daños que causes a otras personas o a sus bienes. Sin ella no puedes circular. Pero si solo tienes ese mínimo, los daños de tu moto o tus propias lesiones corren de tu cuenta. Por eso muchos conductores amplían la póliza con coberturas como:
- Accidentes del conductor.
- Asistencia en viaje.
- Robo e incendio.
- Daños propios de la moto.
La clave es elegir lo que de verdad necesitas según el uso que le das a la moto, su valor y dónde la guardas. Qué incluye cada modalidad depende de la aseguradora y de la póliza. Puedes comparar opciones en nuestro seguro de moto.