En el seguro de hogar, el propietario es el dueño de la vivienda. Es un dato que te pedirán al contratar, pero no tiene por qué coincidir con otras figuras de la póliza.
Lo más frecuente es que el propietario sea también quien vive en la casa y quien firma la póliza (el tomador). Pero hay otras situaciones habituales:
- Tomador que no es propietario: una persona puede contratar y pagar el seguro de una vivienda que no es suya.
- Inquilino: muchos inquilinos contratan un seguro de hogar para proteger sus pertenencias (el contenido) sin ser dueños de la vivienda.
- Propietario que no vive en la casa: por ejemplo, si la tiene alquilada o es una segunda vivienda.
Al contratar, indica correctamente quién es el propietario, quién vive en la vivienda y con qué uso, porque son datos que influyen en el riesgo (art. 10 de la Ley 50/1980). Tienes más detalle en quién es el tomador del seguro y en el seguro de hogar.